martes, 16 de septiembre de 2014

Sobrevivir….

Y me atreví a tomar mi maleta y coger el viaje, dejando todo lo que creí amar. Desconociendo el destino que tomaría, desconocía mi lugar y aun lo desconozco. Mi palabra solía ser “Buscar” pero ahora ya no busco nada. Quizás no tengo todo lo que quiero, pero tengo lo suficiente y lo que necesito. Y ahora mi palabra es “vivir”. Vivir este ahora, al que puedo observar, escuchar y sentir. Olvidando los temores que puedan existir impidiéndome vivir. Entiendo que él fue ya no existe y el será quizás tampoco existirá solo importa el “es”. Es ahora el que puedo vivir y es el que quiero vivir.

Sobrevivo al el día que se convirtió en noche, y he preguntado ¿Cuándo regresara la luz? Solo he de sentarme en el rincón de mi habitación a leer el mismo libro todos los días que solo parecen noches, como temí describir cada lágrima que mi interior pudo decir. Ya no siento mi corazón palpitar. Creo que me han robado el alma! Mi cabeza parece ser un juego de palabras ahora.

Suelo parecer un sordo caminar por las calles, sin escuchar mi exterior. Sí que me he sentido perdida. Quizás he imaginado que alguien me espera en algún lugar. Pero finalmente vuelvo en sí y es cuando recuerdo que mi única compañía es la amigable y comprensible que existe ahora. mi gran amiga soledad”. Y de nuevo puedo decir bienvenida amiga soledad has regresado, quizás te burles de mi ahora. pero después de todo tu compañía no es tan mala.
Sí que me has enseñado suficiente, al final de todo me abrazas profundamente. Ahora solo podemos vernos una a la otra, presenciar la oscuridad que me acompaña, ver las estrellas brillar sobre nosotras, el apacible silencio con el que puedo meditar y el frió sublime que nos hace temblar.

Y luego pensar en todos los por qué? y solo tener un largo y profundo suspiro por las respuestas que pudieran ser. Solo puedo invitarte un café y luego escapar con el viento y volar en cada corriente de aire que se eleva, flotar sobre las nubes de hermosas figuras, caminar entre calles y avenidas, sentir los abatidos y empujes de la gente, los rayos del sol ardiente en mi rostro, de los sonidos mezclados recorrer. Y encontrar el lugar donde extender mis brazos, mirar el cielo y gritar desde mi interior “aún vivo”. Como te deteste soledad, intentaste contra mí, pero finalmente sobreviví. Aún vivo y viviré junto a ti o sin ti, porque aún tengo un paraíso que espera por mí y al cual llegare.


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