Y me atreví a tomar mi maleta y
coger el viaje, dejando todo lo que creí amar. Desconociendo el destino que tomaría,
desconocía mi lugar y aun lo desconozco. Mi palabra solía ser “Buscar” pero
ahora ya no busco nada. Quizás no tengo todo lo que quiero, pero tengo lo suficiente
y lo que necesito. Y ahora mi palabra es “vivir”. Vivir este ahora, al que
puedo observar, escuchar y sentir. Olvidando los temores que puedan existir impidiéndome
vivir. Entiendo que él fue ya no existe y el será quizás tampoco existirá solo
importa el “es”. Es ahora el que puedo vivir y es el que quiero vivir.
Sobrevivo al el día que se convirtió
en noche, y he preguntado ¿Cuándo regresara la luz? Solo he de sentarme en el rincón
de mi habitación a leer el mismo libro todos los días que solo parecen noches,
como temí describir cada lágrima que mi interior pudo decir. Ya no siento mi corazón
palpitar. Creo que me han robado el alma! Mi cabeza parece ser un juego de
palabras ahora.
Suelo parecer un sordo caminar por
las calles, sin escuchar mi exterior. Sí que me he sentido perdida. Quizás he
imaginado que alguien me espera en algún lugar. Pero finalmente vuelvo en sí y
es cuando recuerdo que mi única compañía es la amigable y comprensible que
existe ahora. mi gran amiga soledad”. Y de nuevo puedo decir bienvenida amiga
soledad has regresado, quizás te burles de mi ahora. pero después de todo tu compañía
no es tan mala.
Sí que me has enseñado suficiente,
al final de todo me abrazas profundamente. Ahora solo podemos vernos una a la
otra, presenciar la oscuridad que me acompaña, ver las estrellas brillar sobre
nosotras, el apacible silencio con el que puedo meditar y el frió sublime que
nos hace temblar.
Y luego pensar en todos los por qué?
y solo tener un largo y profundo suspiro por las respuestas que pudieran ser. Solo
puedo invitarte un café y luego escapar con el viento y volar en cada corriente
de aire que se eleva, flotar sobre las nubes de hermosas figuras, caminar entre
calles y avenidas, sentir los abatidos y empujes de la gente, los rayos del sol
ardiente en mi rostro, de los sonidos mezclados recorrer. Y encontrar el lugar
donde extender mis brazos, mirar el cielo y gritar desde mi interior “aún vivo”.
Como te deteste soledad, intentaste contra mí, pero finalmente sobreviví. Aún vivo
y viviré junto a ti o sin ti, porque aún tengo un paraíso que espera por mí y al
cual llegare.
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